Wednesday, November 25, 2009

Nosotros También Somos Sevilla

Los rayos del sol caen de lleno sobre el pavimento mientras el sudor chorrea por la frente de Antonio. El sonido de los raperos de la radio llena el aire mientras él sostiene con fuerza un bate de béisbol. Los chicos que le observan contienen la respiración para el lanzamiento de Juan Manuel. Aquí viene. ¡CRRAAACKKKK! Las ovaciones estallan. Otro “jonrón” o home-run, que es como ellos pronuncian el momento cumbre de todo partido de béisbol.
La escena no ocurre en un suburbio de Nueva York o Chicago, sino en el extrarradio obrero del sur de Sevilla, en un barrio conocido como las Tres Mil Viviendas, al que servicios públicos como autobuses, taxis, ambulancias o incluso bomberos prefieren no ir. Ajenos a la mala fama y dificultades de su barrio, a Antonio y Juan Manuel, ambos de 17 años, les gustan el rap y los DJs, también practicar deporte y salir con sus novias.
Debido a la presión demográfica y a la especulación urbanística, en 1976, familias en su mayoría gitanas del arrabal de Triana vivían repartidas entre los diferentes poblados de chavolas que moteaban la periferia de la ciudad. El Gobierno de España inmediatamente posterior a la muerte del General Franco dotó entonces de fondos al Ayuntamiento de Sevilla para la creación de un enorme complejo de viviendas sociales bautizado como Polígono Sur, al que la voz popular rebautizó después como Las Tres Mil Viviendas. Sin embargo, lo que eran buenas intenciones políticas nunca pudieron transformarse en el oasis urbanístico y ciudadano previsto. Una nula planificación social, que nunca tuvo en cuenta la peculiar idiosincrasia del Pueblo Gitano, desembocó, antes incluso de llegar a los años ochenta, en todos los problemas de desintegración y marginación social hoy tristemente conocidos: drogas, delincuencia, absentismo escolar, analfabetismo o insalubridad, todos ellos a fecha de hoy aún sin solución.
Según un informe del Defensor del Pueblo Andaluz de Febrero de 2004 (esta sería una muestra de atribución), el Polígono Sur era entonces una de las zonas con mayor desigualdad respecto al resto de la población local y con mayor riesgo de exclusión social de toda España. Las altas tasas de desempleo conviven con un alto índice de absentismo escolar y un nivel de analfabetismo hoy olvidado en otras partes del país. Hay en cambio ciertas realidades que contradicen este destino. Muchos de los estudiantes del Instituto de Enseñanza Secundaria Ramón Carande, situado en las márgenes del barrio, responden al dicho tan coreado en él de “Nosotros también somos Sevilla.” Los 800 estudiantes de este instituto cuentan con oportunidades que muchos sabrán aprovechar. Además de bachilleratos en artes, ciencias, o humanidades, el instituto ofrece, a través de sus denominadas aulas de diversificación, programas para la inserción profesional de sus alumnos menos motivados académicamente. El sistema educativo les garantiza un futuro laboral siempre y cuando acudan al centro a diario, en lugar de estar expuestos a actividades de marginación en la calle.
Sin embargo, las dificultades para los profesionales del centro son muchas: ruido y falta de atención constantes por parte de los alumnos, violencia esporádica, algunos embarazos no deseados y, sobre todo, profesores derrotados debido la falta de respeto que padecen y a tanta lucha diaria. Las bajas por depresión son frecuentes y lo peor es que la autoridad educativa no envía sustitutos. Mientras todas las aulas se encuentran equipadas con ordenadores nuevos o el centro ofrece gran cantidad de programas extraescolares, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía prefiere ahorrar en lo esencial, en el componente profesional humano. Así nos lo describe consternada Encarnación Quiroga, orientadora académica y psicóloga del centro.
Los chicos viven ajenos a las preocupaciones de quienes se ocupan profesionalmente de ayudarles a conseguir un futuro digno. A diferencia de a sus compañeros de clase Antonio y Juan Manuel, a Rosario y a Yudi les encanta el reggaetón. “¡Sigue el ritmo! Tras…tras…tras. ¡Con estilo!” grita Rosario mientras mueve sus caderas al son de la música. Yudi y sus otras amigas estallan en carcajadas. Reggaetones como “Wegue Wegue”, tan popular en Sevilla como en los Estados Unidos, son su música favorita. Apenas pasan un día sin escuchar a Wisin y Yandel o a Daddy Yankee. Lo cierto es que aunque también les gusten iconos populares como Beyoncé o Shakira, lo que de verdad las une a sus raíces es su pasión por el flamenco, nacido hace más de dos siglos en Triana, a orillas del populoso río Guadalquivir gracias a los gitanos venidos del Este.
Antonio quiere viajar cuando acabe en la escuela y tal vez ser masajista. Juan Manuel no sabe lo que quiere pero en general le gusta la tecnología. Daniel por su parte tiene un gran talento para la música, en particular para hacer “raps”. Nos resume con uno de ellos, como si fuera el grito de toda la juventud de este barrio, lo que él siente: “Políticos no necesitamos centros cívicos…necesitamos centros residenciales, más maestros, más materiales…para crear más líderes y menos criminales.”

Marruecos

Yo fui a Marruecos: una vida totalmente distinta de la que yo vivo en los estados unidos y aun en Sevilla. Me gusta aprender de una cultura nuevo, pero desde Marruecos, no entiendo porque la gente nos llama (como americanos) “close-minded” y no dispuesto a aceptar otras culturas. Nuestro guía, un hombre musulmán, era muy defensivo de su cultura y religión (de Islam) y atacaba nuestro propia cultura de los Estados Unidos. En vez de contestar nuestras preguntas y curiosidades sobre su cultura, el replicaba con comentarios como: “Pues, NO entiendo como en SU cultura que las mujeres pueden vestirse en ropa que se ajusta al cuerpo y muestra todo del cuerpo de una mujer…NO entiendo como una mujer vestirse sexy, sin mucha ropa, es un anuncio por cerillas...” etc. Despotricar contra nuestra cultura no ayuda nada. Nosotros no podemos entender sus creencias si él está atacando las de nosotros constantemente. Si, tal vez no es lógico para usar imágenes de mujeres sexy para hacer publicidad, pero en los Estados Unidos, no significa que estamos explotando las mujeres como el guía pensaba. Yo entiendo que según al Islam, las mujeres deben estar cubiertas totalmente cuando ellas están en las calles porque sus cuerpos son para sus maridos exclusivamente y no para los demás. Pero, en mi mente, esta tradición puede significar que los hombres piensan en sus mujeres como su propio propiedad, algo que ellos pueden controlar…y esto no puedo entender. Sí, las imágenes de mujeres están usando para publicidad en los EEUU, pero no significa que la mujer es “libre” para todos. Toda la gente puede “disfrutar de” y mirar a su cuerpo, pero no es una falta de respeto a ella ni su marido.
Sí, hay muchas cosas que los americanos no entienden, pero por lo menos, la mayoría de nosotros están dispuestos a aprender cosas nuevas. Mi viaje a Marruecos “abría mis ojos” y estaba alegre que yo tuve la oportunidad para aprender de una cultura nueva, pero yo pienso que el mundo debe darle cuenta de que los americanos no son las únicas personas, teóricamente, que son ignorantes.

Sunday, November 15, 2009

¿Por qué no sonríe?

He notado que muchas personas no sonríen en las calles de Sevilla. ¿Por qué? En los Estados Unidos, es muy común que las personas sonríen en uno al otro, aun si ellos sean desconocidos. En Sevilla sin embargo, es casi el opuesto de una sonrisa. Las personas aparecen preocupados, desgraciados, o enfadados. Una de mis profesores nos dijo que la razón es debido a la historia. La era del Franco les hacen a todo la población dudoso e incapaz de confiar en los otros. Si se camina por las calles, es desconocido si la otra persona es “en su lado” o no. Por eso, las personas no se fiaban de nadie. Y ahora, pocos anos después de esta época (con respeto a la historia de Europa y España en total), las costumbres de esa era permanecen: por lo visto en la forma de no sonrisas.
Es interesante que yo encontré la misma cosa en Roma, Italia: las personas no sonríen. Otra vez, ¿Por qué? Mi novio me dijo que uno de sus profesores le dijo que ellos tienen miedo de las arrugas. Por eso, ellos no sonríen o se ríen mucho. Extraño. Supongo que los americanos tendrían muchas arrugas cuando tienen muchos anos. Por lo menos, hay Botox.

Muy Chulo

Yo había olvidado cuanto amo la playa. Pero el momento que yo caminé sobre la arena en una playa en Tarifa, “caí en amor” de nuevo. Después meses en el ajetreo de una ciudad, me doy cuenta de mi amor por una vida más sencilla y más tranquila. Me encanta todo de la playa: el sentido del sol me calienta mi cara, el olor del agua salada me recuerda a los recuerdos felices, y los ruidos de las olas me traen paz. Con mis pies en el agua, estoy en un momento de felicidad completa. Todo en este pueblo parece a mover más despacio. Aun las olas parecen estrellar lentamente. Tal vez es que no es la temporada turista o es que es un sábado durante la siesta, no sé, pero me gusta la atmósfera. Tarifa es un pueblo muy chulo. Es llena de tiendas de colores muy vivos y cada tienda tiene que ver con surfing, “kite-surfing,” o monopatines. Tiene un sentido muy “joven” y “de moda” mientras se pasa por las calles de las tiendas como “O’Neill” y “Billabong” y en la distancia se puede ver las rampas de los monopatines. Pero, por otro lado, hay cafés pequeños donde los mayores sientan, charlan, y toman un café durante la siesta. Aunque estaba en Tarifa por solo cuatro y media horas, yo sabía inmediatamente que yo lo adoraría.